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sábado, 12 de febrero de 2011

Música sagrada, capítulo 3: Instrumentos bíblicos


I) Los instrumentos de percusión: en general eran usados en ocasiones de alegría y fiestas seculares del pueblo (Gen 31: 27) y nunca se mencionaron en relación al templo de Dios



1.- El tof traducido frecuentemente como: “tambor”, “tamboril” o “pandero”


 Era un instrumento tocado por las mujeres, pero en algunas excepciones también era tocado por hombres.  Se lo golpeaba con las manos y el sonido debe haber sido similar al de cualquiera de los tambores pequeños que hoy se tocan con la mano.  En la imagen se muestra un tof de un grabado asirio, eran pequeños, su diametro era parecido al de el platillo que se coloca bajo a la taza. No se han encontrado en la region biblica tambores de mas de 15 cmts.





2.- El Mena anim traducido como: “sistro” o “pandero”

Proveniente del verbo nua que significa “sacudir” se usaba comúnmente tanto en la música común como en las ceremonias y en la vida cotidiana como un juguete infantil

Como se puede apreciar tenia la forma de una sonaja de bebe y su sonido debe haberse parecido mas a el que produce el “palo de agua” o los “shakers” o “maracas”, aun asi es traducido como pandero algunas veces.





 3.- El Tseltselim traducido como “címbalos” o “címbalos resonantes”.


La palabra Tseltselim proviene del verbo batir o golpear.  Existían en tamaños no mayores a los 10 cm. También había una variedad para los dedos pulgar y medio, su nombre original “tsel –tselim” sugiere su sonido original. Salmo 150: 5 los divide entre “de júbilo” y “resonantes”  (shema: son,  teruah: alarma)

Según los últimos estudios algunos comprenden que la palabra Selah que esta entremedio de algunos salmos, indica el momento en que estos debían ser tocados.



II) Instrumentos de Viento: Estos eran usados para dar la voz de alarma indicaban las lunas nuevas y los jubileos. También para acompañar melodías suaves.


Música sagrada, capítulo 2: La música del Santuario

 
La ingrata pero realista historia bíblica cuenta que mientras Moisés estuvo sobre el monte Sinaí durante 40 días y 40 noches el pueblo “se sentó a comer y a beber y se levantó a regocijarse” Éxodo 32: 5 -6

Ellos proclamaron una “fiesta a Jehová” y el pueblo hizo un intento de adorar al Dios verdadero, pero al estilo Egipcio. Una estatua de un becerro de oro, comida abundante, licores y por supuesto “danzas” y desenfreno (ver 19)

Un joven llamado Josué que había subido la montaña hasta cierta altura acompañando a Moisés, pensó que la música que se escuchaba en el campamento era “Alarido de pelea”, gritos de lucha, pues la música “danzable” que los Judíos aprendieron en Egipto era muy ruidosa acompañada de tambores y sonidos estridentes. Moisés que paso parte de su vida en las cortes Egipcias por décadas sabía perfectamente que sonido era ese: “No es voz de alaridos de fuertes, -dijo el-  ni voz de alaridos de débiles;  voz de cantar oigo yo.”

Es muy interesante que luego de este pasaje vergonzoso de la historia, Moisés le enseño al pueblo de Israel las leyes de Dios contenidas en los primeros cinco libros de la biblia. Estas leyes hablan sobre alimentación, salud, justicia, propiedades, convivencia, conducta y casi todo aspecto de la vida cotidiana, pero no mencionan ni una sola palabra en cuanto a la música sagrada. A pesar de las minuciosas especificaciones sobre los sacrificios y las ofrendas, y el servicio en el santuario, Levítico y Éxodo ni siquiera mencionan algo en cuanto a la música. Apenas se mencionan unas trompetas de plata que servían para llamar a la congregación.

Preguntas: