domingo, 13 de noviembre de 2016

Quinientos años de la reforma: ¡Clímax del ecumenismo y final del protestantismo!


El día 31 de octubre de este año, en Lund, Suecia, con la presencia del papa Francisco, la Iglesia Católica Romana y la Federación Luterana Mundial realizarán una importante conmemoración ecuménica.[1] En la agenda entre los temas más relevantes está la celebración del 500º aniversario de la Reforma Protestante, que ocurrirá en la misma fecha en 2017.[2] ¿Qué sucedió el 31 de octubre de 1517?

El comienzo del Protestantismo. Martín Lutero clavó en las puertas de la capilla de Wittemberg, en Alemania, 95 tesis que versaban principalmente sobre penitencia, indulgencias y la salvación por la fe.[3]Esencialmente, la Reforma Protestante resultó del choque entre el principio Sola Scriptura defendido por los reformadores y contra la tradición eclesiástica de la Iglesia Romana. Para los reformadores y los antiguos protestantes solamente la Biblia es la suprema regla de fe y práctica, porque la Palabra de Dios está por encima de todos los concilios.[4]

Pero, paradójicamente, al final del período de 500 años marcado por horribles persecuciones, los dos enemigos históricos se reunirán amigablemente en conmemoración. ¿Para conmemorar qué? La victoria del proceso ecuménico y de la reconciliación entre católicos y “protestantes”.[5] El ecumenismo moderno surgió en 1948 entre los protestantes.[6] Luego, en junio de 1959, el papa Juan XXIII, en su primera encíclica, “As Petri Cathedram”, indicaba la necesidad de una “adaptación” o aggiornamento a las necesidades del tiempo actual.[7]

A continuación, en diciembre de 1961, por la bula “Humanae Salutis”,[8]Juan XXIII convocó al concilio ecuménico Vaticano II, y lo inauguró en octubre del año siguiente. El papa Pablo VI dio continuidad al mismo concilio y en noviembre de 1964 firmó el decreto “Unitatis Redintegratio”, para que: “superados todos los obstáculos… todos los cristianos se congreguen en una única celebración de la eucaristía, en orden en la unidad de una única iglesia desde un principio”.[9] Así, la Iglesia Católica se comprometió de modo irreversible con el ecumenismo.[10] Pero, esencialmente, aquel concilio nada cambió. Apenas promovió una apariencia nueva en la Iglesia Romana.

El papa Pablo VI admitió que el concilio Vaticano II “[…] no fue directamente dogmático, sino doctrinal y pastoral”.[11] Los dogmas tenebrosos permanecieron. Viejos errores y pretensiones no fueron abandonados. Al contrario de Roma, trágicamente quien cambió fueron los protestantes, porque se volvieron liberales, abandonando el principioSola Scriptura y su anterior fidelidad a la Biblia. Según Gulley, “Ambos lados percibieron que su enemigo común (el secularismo) no podría ser enfrentado por un cristianismo dividido”.[12] El antiguo énfasis de católicos y protestantes en las cosas que les separaban fue substituido por las que les unen.

El movimiento ecuménico no está interesado en la verdad bíblica, porque: “[…] ignora las 95 tesis que llevaron a Lutero a romper con el papado (creencias las cuales el Vaticano todavía defiende)”.[13] Su agenda no es el Evangelio eterno, no es el sacrificio único, completamente suficiente y expiatorio de Cristo. No es su mediación e intercesión continuas en el Santuario celestial, no es guardar los mandamientos de Dios, ni la santificación del sábado del cuarto mandamiento. No es la verdad, sino la unidad. No es la cuestión soteriológica, sino la social. Los dos lados son indisculpables, porque deberían saber que la mejor arma contra el secularismo no es la unidad sino la verdad. La referida conmemoración será una “declaración de quiebra” del protestantismo histórico y una rebelión contra Dios y su Ley, simbolizada en Apocalipsis 17 por la mujer llamada Babilonia. Este nombre proviene de Babel y significa “gran confusión”.

Así, como los edificadores de la antigua torre de Babel descarriaron “a toda la tierra” (ver Génesis 11:1-9), esta apostasía actual también será un lazo para “los moradores de la tierra” (Apocalipsis 17:8). Que estemos lejos de esa conmemoración, contestando fielmente el llamamiento solemne: “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (Apocalipsis 18:4).

fuente:http://noticias.adventistas.org/es/columna/wilson-borba/quinientos-anos-la-reforma-climax-del-ecumenismo-final-del-protestantismo/


[1]El término “ecumenismo”, del grego οικουµενε (oikouméne), significa “toda la tierra habitada”.
[2]“Luteranos preparam-se para comemorar os 500 anos da reforma” [Los luteranos se preparan para conmemorar los 500 años de la reforma], .
[3]J. H. Merle D’aubigné, História da reforma do XVI século [Historia de la reforma del siglo 16], t. 1, p. 264-276.
[4]Ellen G. White, El conflicto de los siglos, p. 153.
[5]Del conflicto a la comunión: conmemoración conjunta luterano-católico romana de la reforma en 2017 (Maliaño, ES: Editorial Sal Terrae, 2013).
[6]González, Diccionario manual teológico, p. 93-94.
[8]Papa Juan XXIII, “Humanae Salutis”, http://www.vatican. Va /holy_father /john_xxiii/ apost_constitutions/documents/hf_j-xxiii_apc_ 19611225_ humanae-salutis_po.html.
[9]Papa Pablo VI, “Decreto Unitatis Redintegratio” (1964), .
[10]Papa Juan Pablo II, “Carta Encíclica Ut Unum Sint” (1995), .
[11]Michael Davis, El concilio del papa juan (Buenos Aires: Editorial ICTION, 1981), 2:16. Vea: http://www.statveritas.com.ar/
[12]Norman R. Gulley, Systematic Theology [Teología sistemática], (Berrien Springs, MI: Andrews University Press), p. 750, 751.
[13]Michelson Borges, “Papa diz que proselitismo é veneno contra ecumenismo” [El Papa dice que el proselitismo es veneno contra el ecumenismo], en Criacionismo [Creacionismo],http://www.criacionismo.com.br/2016/10/papa-diz-que-evangelizacao-e-veneno.html.


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